Tte. Gral. Villarroya: cóctel de ineptitud, cobardía e infamia

La mediocridad de la inmensa mayoría de nuestros dirigentes de todo nivel y de todos los colectivos es uno de los mayores problemas que padecemos, causa en buena medida de los demás. Hace mucho que España no tiene a las personas adecuadas en los lugares y momentos adecuados, sino todo lo contrario. Parecería una maldición, si no fuera porque creemos que en realidad el sistema los elegie así. El Tte. Gral. Villarroya Vilalta es uno de esos casos… entre miles.

Compartir

La mediocridad nos anega a todos los niveles, por eso el problema de la corrupción, como el del totalitarismo, la decadencia y anarquía que nos inunda, la mayoría de las veces no está tanto, o sólo, en el corrupto, el totalitario y el villano, sino en los ineptos, cobardes e infames que les rodean y que por medrar, forrarse, salir en la foto o seguir en el carguito, se les someten e, incluso, les ríen la gracia, auto-justificándose con la obediencia debida que tergiversan convirtiéndola en sumisión; y en el caso de los militares, que es el que nos va a ocupar, haciendo de la neutralidad, inhibición; hay límites y hay órdenes que no se deben ni pueden cumplir.

Villarroya

Caso paradigmático de lo dicho –botón de muestra de la mayoría de los mandos superiores de las FFAA que sufrimos, y por eso en buena medida estamos como estamos–, es el Tte. Gral. Miguel Ángel Villarroya Vilalta, director del Gabinete Técnico de la ministro de Defensa, Margarita Robles (a) “mofletes”.

Este personaje presenta un currículum standard, una carrera de las de ahora, incluidas las obligadas pasadas por los Balcanes y Kuwait, lo que aunque puede deslumbrar a muchos, quienes saben lo que allí hicieron poco o nada lo valoran; además, sobre tales intervenciones siempre sobrevuela el interrogante de si eran, primero, constitucionales, porque ni los países balcánicos ni los de Oriente Medio nos habían atacado, y, segundo, si en ellos lo que se hizo fue en realidad colaborar al beneficio de intereses extranjeros, nada claros, mientras que en España cundían, como vemos, los fragrantes ataques a nuestra unidad, soberanía, justicia, libertad y paz de parte de nuestros enemigos interiores que la Constitución sí manda explícitamente combatir.

En el currículum de Villarroya hay, eso sí, un hito, que es haber servido en el Grupo 45, el encargado dentro del Ejército del Aire del transporte de autoridades, más en concreto, en el caso de Villarroya, del Rey emérito con el que hizo migas; quien a buen árbol se arrima, buena sobra le cobija.

En Abril de 2017 carrera tan poco deslumbrante le catapultó al puesto de director del Gabinete Técnico de la ministro Cospedal, entonces, siguiendo en la actualidad con Margarita “mofletes”, es decir, de “machaca” de la máxima autoridad del Ministerio de Defensa; creemos que para su mal –sobresueldo aparte–, porque ha quedado al descubierto que pilotar aviones o hacer de taxista aéreo no significa que se tenga la preparación, profesionalidad, valía personal y personalidad para asumir tan significativo cargo.

Para demostrarlo veamos el comportamiento del Tte. Gral. Villarroya en el caso de los firmantes de la “Declaración en defensa y respeto de la figura militar de Francisco Franco”; que no “manifiesto”.

Fueron más de mil los militares retirados firmantes –toda una verdadera encuesta de opinión–, bien que entre ellos, debido a los acusicas de costumbre, se detectó la presencia de unos pocos en la reserva contra los que la histérica  “mofletes” ha querido cargar, para lo cual encargó el asunto a Villarroya; entre otras cosas porque está en el despacho de al lado y porque entre los firmantes había algunos Generales.

Villarroya no lo dudó, y se puso manos a la obra, cual lacayo sumiso, cuando lo que tenía que haber hecho era analizar el documento, tras de lo cual le hubiera sido muy fácil explicarle a la “mofletes” que en él no hay ilícito alguno y que no se vulnera la neutralidad política ni por asomo. Incluso, que podrían firmarlo los militares en activo, que los hay mayoría que lo quieren hacer, sin que por ello vulneraran normativa de ninguna clase. Y si la “mofletes” hubiera seguido echando espumarajos por la boca, explicarle que la ley es la ley para todos, también para ella y para Sánchez.

Como no lo hizo, Villarroya abrió una “investigación previa”, la cual ha estado repleta de negligencias, falacias, estupideces, cobardías, ineptitudes e infamias.

Villarroya nombró como secretario a un comandante que, según parece, ha demostrado ser digno de él, o sea, tan negligente e inepto como su jefe, cuya única excusa y suerte es que Villarroya no le controla, no revisa su trabajo, no le corrige, no le reprende o, llegado el caso, no le “empluma”; y es que este teniente general es de esos que han hecho del diálogo, el buenísmo y la mariconada su forma de… no ejercer su autoridad sobre sus subordinados y no asumir sus responsabilidades, con las graves consecuencias para el servicio que vemos.

La criba que se hizo de los firmantes arrojó un número de reservistas muy reducido, bien que no se  discriminó a qué clase de reserva estaban acogidos, por lo que se citó a declarar a varios que estaban en la denominada “transitoria”, situación idéntica a la de retirado, por lo que al citárseles, Villarroya, y con ella la ministro de la que emanó la orden, incurrieron en tres presuntos delitos: vulneración de sus derechos individuales, usurpación de funciones y prevaricación, lo que les ha costado ya alguna denuncia; los tribunales decidirán.

Cuando se vieron descubiertos en su negligencia, pues no se puede nadie creer no se tuviera en cuenta lo que consta en la base de datos del Ministerio, Villarroya, con esa soberbia, prepotencia y desprecio a los demás que suele caracterizar a los ineptos y cobardes, igual que a la “mofletes”, en vez de envainar y pedir las disculpas debidas, optó por mirar al tendido, lo cual fue una nuevo estupidez, si cabe aún más grave.

Además, el procedimiento legal empleado, o sea, la “investigación previa”, era del todo irregular, ilegal e incorrecta, toda vez que el Régimen Disciplinario de las FFAA contempla tal  figura sólo como modo de “conocer los hechos” y siempre y cuando “no se prevea que vaya a existir infracción disciplinaria”. Los hechos eran más que conocidos y en la citación se explicitaba que los mismos podían ser objeto de sanción por constituir infracción disciplinaria. Más claro el agua.

Además, para una “investigación previa” no se nombra instructor, lo que había hecho la ministro en la persona de Villarroya, ni se da opción a que a los que se pregunta, repetimos sólo para “conocer los hechos”, puedan o tengan que ir acompañados de abogado, puedan o no declarar, etcétera, como si de imputados se tratara. Toda una chapuza monumental.

Pero con todo, terminada semejante barbaridad, una vez que declararon a los que se citó –y quisieron hacerlo–, Villarroya tuvo la gran oportunidad de su vida, su gran momento, de demostrar no ser un inepto, cobarde e infame, y debió elevar a la “mofletes” un rotundo informe concluyendo lo que el mismo sabe, y nos da que la propia ministro también, y es que, como hemos dicho, no hay ilícito alguno y… punto final. Y si por esa inestabilidad que caracteríza a la “mofletes” se hubiera empeñado en seguir adelante, Villarroya hubiera tenido una nueva gran oportunidad, esta heroica, de demostrar profesionalidad, humanidad, patriotismo, equidad y compañerismo y haberle dicho que “por encima de su cadáver”, o sea, de su cargo. Pero para eso, además hay que tener tachines, bemoles, criadillas, valor y coraje.

Como no lo hizo, en la actualidad, el instructor del caso, que es un Teniente Coronel del Cuerpo Jurídico, incoa cinco procedimientos sancionadores contra un teniente coronel, dos comandantes y dos capitanes, todos del Ejército de Tierra menos uno de los capitanes que lo es del Aire, por presunta falta grave por vulneración de la neutralidad política debida; todo un despropósito y una infamia que acabará como el rosario de la aurora cuando tras ser empapelados, recurran y ganen, con el consiguiente bochorno para la “mofletes”, Villarroya y demás, Ministerio de Defensa incluido.

Al margen han quedado los Generales firmantes, al menos dos, Monzón y Muñoz Grandes, que por seguir en la ya extinta “segunda reserva” no queda muy claro si podrían ser objeto o no de procedimientos sancionadores; pero ya filtró el Ministerio al comienzo de todo este culebrón que no lo haría por razón de sus avanzadas edades, sin darse cuenta –la ineptitud en tal organismo es endémica– que si fuera por eso incurrirían en prevaricación.

Olivares Ramírez
Alejandre

El resumen es que no hay nada peor que un inepto, cobarde e infame elevado por arte de birlibirloque a puestos de la máxima responsabilidad, porque todo lo complican, lo retuercen y lo dificultan, acabando por ser dañinos incluso para ellos mismos. Eso ocurre con el Tte. Gral. Villarroya, con la “mofletes” –las fotografías que tanto le han molestado lo dicen todo de ella–, con Ángel Olivares Ramírez –el Secretario de Estado de Defensa (a) “kojak” y “chupa-chups”, que atufa a corruptelas barriobajeras y a bellaquerías taberneras–, con el Gral. Alejandre Martín (JEMAD) y otros de una cúpula de Defensa que da grima, que no merecemos los españoles y menos aún España. Así nos va.

Por cierto, no descartamos que se descubran en todo este asunto más ineptitudes, negligencias, cobardías e infamias, porque estos elementos suelen ser contumaces, y, como decían los romanos: “si la soberbia ciega a los dioses, qué no hará con los mortales”.

Compartir

One thought on “Tte. Gral. Villarroya: cóctel de ineptitud, cobardía e infamia”

Deja un comentario

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*